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Mantenimiento

Cómo limpiar los filtros del aire acondicionado

Paso a paso para limpiar los filtros del aire acondicionado en casa, cada cuánto hacerlo y qué no tocar nunca: batería, gas y unidad exterior.

Limpiar los filtros del aire acondicionado es la única tarea de mantenimiento que puedes hacer tú sin herramientas y sin riesgo, si sigues el orden correcto: apagas el equipo, sacas los filtros, los aspiras, los lavas con agua tibia y jabón neutro, los dejas secar a la sombra y los vuelves a montar. Lleva unos minutos y no hace falta desmontar nada más.

Importa porque el filtro es lo que impide que el polvo llegue a la batería y a la turbina de la unidad interior. Con el filtro sucio, el aire pasa peor, el equipo trabaja más forzado y el polvo que se cuela acaba pegado a las piezas húmedas. Es, de hecho, una de las causas del mal olor del aire acondicionado.

Paso a paso

Antes de empezar, ten a mano una toalla o un trapo, un aspirador con boquilla de cepillo suave y un recipiente grande o la pila.

  1. Apaga el equipo. Para el aire con el mando y, mejor aún, desenchúfalo o corta el automático correspondiente en el cuadro eléctrico. No trabajes con la unidad en marcha.
  2. Abre la tapa frontal. En casi todos los equipos se levanta desde los laterales o desde abajo, hasta que queda sujeta sola. Si notas resistencia, mira el manual: no se fuerza.
  3. Saca los filtros. Suelen ser dos láminas de rejilla de plástico que se deslizan hacia fuera. Tira con suavidad, sin doblarlos, y fíjate en cómo encajan para volver a ponerlos igual.
  4. Aspira el polvo. Pasa el aspirador por la cara sucia, la que da al aire de la estancia, con la boquilla de cepillo suave. Esto quita la mayor parte de la suciedad en seco.
  5. Lava con agua tibia y jabón neutro. Nunca con agua caliente, que puede deformar el plástico. Usa una esponja blanda y aclara bien, hasta que no queden restos de jabón.
  6. Deja secar a la sombra. Sécalos al aire, en un sitio ventilado. No uses secador ni los pongas al sol directo, porque el calor también los deforma.
  7. Vuelve a montarlos. Solo cuando estén completamente secos. Cierra la tapa hasta oír que encaja, enciende el equipo y comprueba que funciona con normalidad.

Cada cuánto limpiarlos

No hay una cifra que valga para todas las casas. Como recomendación propia:

  • En temporada de uso intenso, cada pocas semanas. Si el equipo está encendido muchas horas al día, el filtro se ensucia deprisa.
  • Antes de cada temporada, aunque no lo hayas usado: el polvo se acumula también con el equipo parado.
  • Más a menudo si tienes mascotas, hay obras cerca o vives en primera línea de playa, donde el aire lleva más polvo, arena y salitre.

Una forma práctica de saber si toca es mirarlos a contraluz. Si ves una capa de pelusa gris que tapa la rejilla, es el momento. Si quieres entender por qué la costa es más exigente con los equipos, lo contamos en salitre y aire acondicionado en la costa.

Lo que no debes hacer

Con las prisas se cometen errores que acaban saliendo caros:

  • Cepillos duros o estropajos. Rayan y rompen la malla del filtro.
  • Lejía, disolventes o productos agresivos. Dañan el plástico y dejan restos que acabarán en el aire.
  • Hacer funcionar el equipo sin filtros. Aunque sea unas horas, el polvo entra directo a la batería y a la turbina.
  • Rociar la batería con productos de bricolaje. La batería es una pieza delicada y los productos que se venden para limpiar a ojo pueden dañar las aletas, dejar restos o mojar componentes eléctricos.
  • Usar una hidrolimpiadora en la unidad exterior. El chorro a presión aplasta las aletas del intercambiador y puede meter agua donde no debe.

Lo que no puede hacer el usuario

Los filtros son lo único que debes tocar. El resto de la unidad es trabajo de técnico, y no por capricho:

  • La batería, la bandeja y la turbina exigen abrir la unidad, proteger la parte eléctrica y limpiar con productos y herramientas adecuados. Hecho a ojo, se puede dañar el equipo o dejar la suciedad más adentro.
  • La unidad exterior tiene una batería de aletas finas que se doblan con facilidad, y componentes eléctricos que no deben mojarse.
  • El gas refrigerante solo lo puede manipular personal con certificado de gases fluorados. Si crees que falta gas, no es cosa de filtros: está explicado en recargar el gas del aire acondicionado.

Qué esperar después de limpiarlos

Con los filtros limpios, el aire sale con más caudal y el equipo trabaja con menos esfuerzo. Eso se nota en que alcanza antes la temperatura que has pedido, y es una de las cosas que influyen en el consumo del equipo. Si el olor, la falta de frío o el goteo siguen igual con los filtros limpios, el problema está más adentro.

Qué hacer ahora

Aprovecha un día en que el equipo esté apagado y límpialos siguiendo los pasos de arriba. Apunta la fecha en el móvil o en el propio calendario y repítelo antes de la siguiente temporada, y con más frecuencia si usas el aire a diario.

Y no esperes a que algo falle para llamar a un técnico: una revisión profesional antes del verano cubre lo que tú no puedes alcanzar. En cada cuánto hacer el mantenimiento tienes qué incluye y con qué frecuencia conviene.

¿Tu caso no encaja con lo que has leído? Cuéntanoslo y te decimos qué haríamos.

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