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Eficiencia y ayudas

Cuánto consume un aire acondicionado al mes

No hay una cifra única. Aprende a calcular el consumo de tu equipo en kWh con su ficha, tus horas de uso y tu factura de la luz.

Si buscas una cifra única para lo que gasta un aire acondicionado al mes, no existe. Quien te la da supone un equipo, unas horas y una vivienda que no son los tuyos. Un dormitorio a la sombra y un salón con ventanal a poniente no se parecen en nada, aunque el equipo sea el mismo.

El consumo depende de cinco cosas: la potencia del equipo, su eficiencia (el SEER en frío y el SCOP en calor), las horas que lo usas, la temperatura que eliges y cómo está aislada la estancia. La buena noticia es que con la ficha técnica y tu factura de la luz puedes calcularlo tú mismo en cinco minutos.

El método, paso a paso

El aire acondicionado no fabrica frío: lo mueve de dentro a fuera, y para moverlo gasta electricidad. Cuanto más eficiente es, menos necesita. De ahí sale la fórmula:

energía eléctrica ≈ energía de frío que entrega el equipo ÷ eficiencia

Los pasos:

  1. Estima la potencia de frío media que entrega el equipo mientras funciona, en kW.
  2. Multiplícala por las horas de uso al día para tener los kWh de frío diarios.
  3. Divide entre el SEER del equipo: son los kWh de luz que gasta al día.
  4. Multiplica por los días del mes.
  5. Multiplica el resultado por lo que pagas por cada kWh, que lo verás en tu factura.

Un ejemplo. Un equipo que entrega de media 2 kW de frío durante 6 horas produce 12 kWh de frío. Con un SEER de 6, eso son unos 2 kWh de luz al día. Por 30 días, unos 60 kWh al mes. Esa es la cifra de energía; el coste lo da el precio del kWh de tu factura.

Fíjate en la palabra media. El equipo no va siempre a tope: un inverter trabaja la mayor parte del tiempo por debajo de su potencia máxima, porque una vez alcanzada la temperatura solo tiene que mantenerla. Por eso, en el primer paso, no pongas la potencia de la caja, sino una parte de ella.

Dónde mirar en la ficha y en la etiqueta

Estos son los datos que importan:

  • Potencia frigorífica (kW): lo que el equipo es capaz de sacar de la estancia. Si dudas con las unidades, repasa frigorías, BTU y kW.
  • Potencia absorbida (kW): la electricidad que toma de la red cuando trabaja. Es bastante menor que la frigorífica.
  • SEER: eficiencia en frío durante toda la temporada. Cuanto más alto, menos luz para el mismo frío. Es el dato comparable entre equipos.
  • SCOP: lo mismo para el calor en invierno, si también usas el aire acondicionado como calefacción.
  • Consumo anual orientativo (kWh): viene en la etiqueta energética y es útil para comparar dos modelos.

Ojo con esa última cifra. Está calculada con unas horas de uso estándar que fija la norma, no las tuyas. Si usas el equipo más horas, o muchas menos, tu consumo real se alejará de la etiqueta. Úsala para comparar modelos, no como previsión de tu factura.

Inverter frente a arranque y parada

Un equipo de arranque y parada (también llamado todo o nada) funciona siempre a la misma potencia. Cuando la estancia llega a la temperatura, se apaga. Cuando sube un poco, arranca otra vez a pleno rendimiento.

Un inverter ajusta la velocidad del compresor. Al principio trabaja fuerte para bajar la temperatura y, cuando llega a la que has pedido, reduce el ritmo y se queda manteniéndola con poca potencia. No se para y arranca: se modera.

Con un uso continuado, como una tarde entera o toda una noche, esa diferencia se nota: el inverter evita los picos y trabaja casi siempre donde es más eficiente.

Lo que más mueve el consumo

Hay factores que hacen que el mismo equipo gaste mucho más o mucho menos:

  • La temperatura de consigna. Cada grado más frío que pides obliga al equipo a trabajar más y durante más tiempo. Como consejo nuestro, en verano funciona bien entre 24 y 26 °C.
  • El sol en la fachada. Una ventana a poniente sin toldo ni persiana mete calor que el equipo tiene que sacar después. Es mejor bajar la persiana antes que enfriar lo que ya entró.
  • Los filtros sucios. Con los filtros llenos de polvo, el aire pasa peor y el equipo trabaja más para dar el mismo frío.
  • El equipo mal dimensionado. Uno pequeño va siempre al máximo y no llega. Uno demasiado grande arranca y para cada pocos minutos. Puedes comprobar el tamaño adecuado en la calculadora de frigorías.
  • Las puertas y ventanas abiertas. Enfriar la calle no tiene sentido.
  • La unidad exterior mal colocada. Si le da el sol de lleno o está encajonada, sin espacio para expulsar el calor, rinde peor y consume más.

Hábitos que bajan la factura sin pasar calor

Sin renunciar al confort:

  • Usa el modo deshumidificación en los días húmedos de la costa. Muchas veces lo que agobia no es la temperatura, sino la humedad, y este modo la baja con menos trabajo.
  • Programa el encendido para que la estancia esté fresca cuando la necesitas.
  • No abras y cierres a cada rato puertas y ventanas mientras funciona.
  • Limpia los filtros a menudo.
  • Haz el mantenimiento: un equipo con la batería sucia o con poco gas gasta más para dar lo mismo.

Y la potencia contratada

Un split doméstico normal no suele obligar a subir la potencia contratada. Otra cosa es que coincidan varios equipos, el horno, el lavavajillas y un termo eléctrico a la vez: ahí puede cortarse la luz por superar la potencia contratada. Si te pasa, no es un fallo del aire: es una suma de aparatos. Si vas a instalar varios equipos, coméntalo antes con el instalador y revisa el cuadro eléctrico.

Qué hacer ahora

Coge la ficha de tu equipo, apunta su SEER y haz la cuenta de arriba con las horas que realmente lo usas, no con las que crees. Compara el resultado con el consumo en kWh de tu factura de agosto. Si la factura marca mucho más de lo que sale en tu cálculo, revisa filtros, consigna y sol en la fachada antes de pensar en cambiar de equipo.

Y si no sabes dónde mirar, o dudas de si tu instalación rinde lo que debería, pásanos la marca y el modelo por WhatsApp y te decimos qué datos sacar de la ficha. También puedes ver lo que hacemos en mantenimiento e instalación.

¿Tu caso no encaja con lo que has leído? Cuéntanoslo y te decimos qué haríamos.

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