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Frigorías, BTU y kW: cómo leer la potencia

Qué mide cada unidad, cómo se convierten entre sí y por qué el catálogo habla de 12.000 BTU y la ficha técnica de 3,5 kW.

Entras a mirar aires acondicionados y en tres escaparates te encuentran tres idiomas: uno anuncia 3.000 frigorías, otro 12.000 BTU y la ficha técnica del mismo aparato dice 3,5 kW. No son tres equipos distintos ni tres potencias distintas. Son la misma cifra contada de tres maneras.

La respuesta corta: las tres miden el calor que el equipo es capaz de sacar de la estancia en una hora. Cambia la unidad, como cambian los kilómetros y las millas. Lo que sí cambia de verdad es otra cosa, y ahí está el malentendido que más caro sale: la potencia que enfría no es la que pagas en la factura de la luz.

Qué mide cada una

La frigoría es la unidad que se ha usado siempre aquí. Equivale a la kilocaloría, pero en negativo: una frigoría es el calor que hay que retirar para bajar un grado un kilo de agua. Cuando alguien dice «un tres mil», está diciendo 3.000 frigorías por hora.

El BTU es la unidad inglesa, y es la que llevan las cajas porque el mercado del aire acondicionado es internacional. También va por hora: cuando ves 12.000 BTU, léelo como 12.000 BTU/h.

El kilovatio es la unidad del sistema internacional y la que usan las fichas técnicas y las etiquetas energéticas. Es la más rigurosa de las tres y la que vas a necesitar si algún día comparas equipos en serio.

Las equivalencias, redondeadas a lo que hace falta para elegir:

  • 1 kW = 860 frigorías/h
  • 1 kW = 3.412 BTU/h
  • 1 frigoría/h = 3,97 BTU/h, o sea casi 4

Con eso ya puedes traducir cualquier cartel: divide los BTU entre cuatro y tienes las frigorías. 12.000 BTU entre cuatro son 3.000 frigorías. Y si divides los BTU entre 3.412, tienes los kilovatios.

La escalera de tamaños que vas a encontrar

Los equipos no se fabrican en cualquier potencia: hay una escalera de tamaños comerciales y todos los fabricantes se mueven en ella. Estos son los peldaños que vas a encontrar en cualquier tienda, con la superficie que suelen cubrir en una vivienda normal de la costa.

Frigorías/hBTU/hkW (frío)Estancia orientativa
1.5006.0001,7Hasta 15 m²
2.2509.0002,6De 15 a 20 m²
3.00012.0003,5De 20 a 30 m²
4.50018.0005,2De 30 a 40 m²
6.00024.0007,0De 40 a 55 m²

La columna de la derecha es orientativa y hay que decirlo claro: los metros cuadrados son el punto de partida, no la respuesta. Una estancia de 25 m² con la fachada a poniente, techo alto y un ventanal grande necesita más equipo que una de 25 m² interior y a la sombra. En la calculadora de frigorías puedes meter la orientación, la altura del techo y las personas que hay habitualmente, que es lo que de verdad mueve el resultado.

Por qué el catálogo dice una cosa y la ficha otra

Aquí es donde el vendedor y el cliente hablan sin entenderse.

El número del cartel está redondeado hacia arriba. Un equipo que la ficha declara como 3,52 kW se anuncia como 12.000 BTU porque queda mejor, aunque el cálculo exacto dé 12.010. No pasa nada: es marketing de catálogo, no un error.

El frío y el calor no dan la misma cifra. Casi todos los equipos que se venden hoy son bomba de calor, es decir, el mismo aparato enfría en verano y calienta en invierno. La potencia en calor suele ser algo mayor que la de frío, y en la ficha aparecen las dos. Si vas a usarlo también en invierno, mira las dos columnas y no solo la primera.

En un multisplit, el número grande es el de fuera. Cuando te ofrecen un 3x1 de 12.000 BTU, ese número puede referirse a la unidad exterior —la máquina que va fuera, la que alimenta a las tres interiores— y no a lo que va a soltar cada habitación. Pregunta siempre por la potencia de cada unidad interior, porque es la que vas a notar. Y ojo con otra cosa: la suma de las interiores casi siempre es mayor que lo que da la exterior, porque el fabricante cuenta con que no las vas a tener las tres a tope a la vez.

La potencia que enfría no es la que consume

Este es el punto que más dinero cuesta cuando se pasa por alto. Un equipo de 3,5 kW no consume 3,5 kW de electricidad: consume bastante menos, porque no fabrica frío, lo mueve de dentro a fuera. La relación entre lo que da y lo que gasta es lo que miden el SEER en frío y el SCOP en calor, los dos números de la etiqueta energética. Cuanto más altos, menos te cuesta cada hora de funcionamiento.

Dos equipos con la misma potencia frigorífica pueden tener facturas muy distintas. Por eso la comparación honesta entre modelos no es «cuántas frigorías», que suele ser la misma, sino qué SEER y qué SCOP traen.

Qué hacer con todo esto

Cuando vayas a pedir presupuesto, lleva tres datos y ahórrate media conversación: los metros cuadrados de la estancia, la orientación de la fachada y si el techo es más alto de lo normal. Con eso se elige el peldaño de la escalera; el resto es decidir el tipo de equipo y dónde va cada unidad.

Y un consejo que va contra la intuición: no te pases de potencia pensando que enfriará antes. Un equipo sobredimensionado alcanza la temperatura enseguida, se para, arranca otra vez a los pocos minutos y así todo el rato. Ese baile constante seca peor el ambiente, hace más ruido y desgasta más el compresor que un equipo bien ajustado trabajando suave. Grande no es mejor: es peor y más caro.

Si dudas entre dos peldaños, pásanos las medidas y la orientación por WhatsApp y te decimos cuál elegiríamos nosotros. Es una consulta de dos minutos y evita el error que luego no tiene arreglo. Puedes ver también cómo trabajamos la instalación antes de decidir.

¿Tu caso no encaja con lo que has leído? Cuéntanoslo y te decimos qué haríamos.

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