Dónde poner la unidad exterior (y dónde no)
La decisión que más problemas trae después: espacio para respirar, sol, ruido al vecino, normas de fachada y acceso para el mantenimiento.
La decisión que más problemas trae después: espacio para respirar, sol, ruido al vecino, normas de fachada y acceso para el mantenimiento.
De todo lo que se decide el día de una instalación, la que más cara sale a la larga es dónde se cuelga la unidad exterior, la máquina que va fuera. El equipo se elige en diez minutos y se cambia dentro de diez años; el sitio de la exterior condiciona el ruido, el consumo y las revisiones durante toda la vida del aparato. Y moverla después no es apretar cuatro tornillos: hay que rehacer la línea de tubos, recuperar el gas y volver a cargar.
Estas son las condiciones que miramos antes de decidir, por orden de importancia.
La unidad exterior funciona soltando al aire el calor que ha quitado de dentro de tu casa. Para eso necesita coger aire por detrás y por los lados y expulsarlo por delante, por la reja del ventilador. Si ese aire caliente se queda dando vueltas alrededor de la máquina, la máquina vuelve a aspirarlo y trabaja contra su propio calor: enfría menos, consume más y en los días de agosto se protege sola y se para.
Lo que ahoga a una exterior, en orden de frecuencia:
Las distancias mínimas por cada lado vienen en el manual del fabricante y cambian de un modelo a otro: ese dato se mira en la ficha, no se estima a ojo. Lo que no cambia nunca es la idea: delante del ventilador tiene que haber aire libre. Si por la forma del patio no lo hay, existen rejillas y deflectores que redirigen la descarga en vez de estrangularla.
Que le dé el sol no estropea el equipo: están hechos para vivir a la intemperie. Pero una exterior a pleno poniente en agosto está intentando soltar calor en el sitio más caliente de la casa, y eso se paga en consumo.
Si puedes elegir, mejor la fachada norte o cualquier punto que quede a la sombra a media tarde. Si no puedes —y en la costa muchas veces no se puede—, un tejadillo que le dé sombra por arriba sin cerrarle los lados resuelve bastante. Lo que no vale es taparla con una celosía cerrada por los cuatro costados: vuelves al problema anterior.
Y en primera línea de playa hay un factor añadido: el aire cargado de sal se come los soportes y la tornillería antes que la propia máquina. Ahí conviene elegir anclajes galvanizados o inoxidables desde el principio y enjuagar la batería con agua de red a baja presión en cada revisión. Nunca con hidrolimpiadora: las aletas se doblan y ya no hay quien las enderece.
Una exterior moderna hace poco ruido, pero lo hace de noche y en verano, que es justo cuando las ventanas están abiertas. Los conflictos de comunidad que acaban en la administración de fincas suelen empezar por una máquina bien elegida y mal colocada.
Tres reglas prácticas:
Los ayuntamientos tienen ordenanzas de ruido con límites y horarios propios, así que si el sitio es dudoso, mejor consultarlo antes que después de taladrar.
En un piso, la fachada, la cubierta y el patio de luces no son tuyos: son elementos comunes de la comunidad. Eso no significa que no puedas instalar, significa que hay un procedimiento. Lo contamos entero en la entrada sobre el permiso de la comunidad de propietarios, pero para elegir sitio te interesan dos casos concretos:
Suena obvio y es lo que más se olvida. Esa máquina hay que limpiarla, comprobarle presiones y, algún día, repararla. Si está colgada en mitad de una fachada sin ventana cerca, cada revisión necesita plataforma elevadora, y lo que era un mantenimiento normal pasa a ser una obra.
Antes de fijar el sitio, plantéate cómo se llega hasta ahí con una escalera de mano y las manos ocupadas. Si la respuesta es incómoda, busca otro punto: un metro de tubería de más sale mucho más barato que una plataforma cada dos años.
Cada modelo tiene una longitud máxima de tubería y una diferencia máxima de altura entre las dos unidades, y las dos vienen en su ficha técnica. Pasarse no es una opción: por encima de cierta longitud el fabricante exige carga adicional de refrigerante, y por encima del máximo el equipo simplemente no rinde lo que promete.
Dentro de ese margen, cuanto más corto y más recto sea el recorrido, mejor. Cada metro y cada codo son pérdida de rendimiento.
Si tienes que quedarte con una sola idea: elige el sitio pensando en el día que haya que subir a limpiarla, no en el día de la instalación. Las exteriores mal puestas suelen estarlo porque en su momento se buscó el recorrido de tubo más corto o el punto más discreto, y nadie pensó en los diez años siguientes.
Si tienes dudas con tu caso —un patio estrecho, una comunidad con normas raras, una fachada protegida—, mándanos una foto del sitio por WhatsApp. Con la foto y el modelo del equipo se ve enseguida si funciona o si conviene buscar otro punto. Puedes ver instalaciones que hemos resuelto para hacerte una idea.
¿Tu caso no encaja con lo que has leído? Cuéntanoslo y te decimos qué haríamos.
Preguntar por WhatsAppQué puedes hacer en tu piso sin preguntar, cuándo hay que llevarlo a junta y qué papeles conviene presentar para que no te lo tumben.
Qué mide cada unidad, cómo se convierten entre sí y por qué el catálogo habla de 12.000 BTU y la ficha técnica de 3,5 kW.