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Mantenimiento

Recargar el gas del aire: por qué no basta con rellenar

El gas del aire acondicionado no se gasta. Si falta, hay una fuga, y rellenar sin repararla es pagar para que se vuelva a escapar.

Tu aire acondicionado enfría menos que antes y alguien te dice que "le falta gas". Antes de pedir una recarga conviene saber una cosa: el gas refrigerante no se gasta. No es combustible. Va por un circuito cerrado, sube y baja entre la unidad interior y la exterior, y debería durar toda la vida del equipo.

Por eso, si de verdad le falta gas, es que hay una fuga en algún punto del circuito. Rellenar sin buscarla y repararla es pagar para que ese gas se vuelva a escapar, a veces en pocas semanas. La recarga no es el arreglo: el arreglo es encontrar por dónde se pierde.

Cómo se nota que falta gas

Estos son los síntomas habituales:

  • El equipo enfría poco, o tarda mucho en llegar a la temperatura que has pedido.
  • La unidad interior se escarcha o gotea más de lo normal.
  • La tubería fina, la que sale de la unidad exterior, se cubre de escarcha.
  • El compresor, la pieza que mueve el gas, funciona sin descanso y no consigue enfriar.

Ojo: todos esos síntomas también los provocan unos filtros sucios, una unidad exterior tapada o un ventilador que no gira bien. Por eso lo primero es el diagnóstico, no la recarga. A veces el equipo no tiene ningún problema de gas y se arregla limpiando los filtros.

Cómo se hace bien una recarga

Un técnico que trabaja como toca sigue siempre el mismo orden:

  1. Localizar la fuga. Mientras queda refrigerante, se rastrea con un detector electrónico. Si hace falta, se recupera el gas, se presuriza el circuito con nitrógeno, que es inerte y no contamina, y se comprueba si la presión baja. En las uniones se pasa espuma: donde hay burbujas, hay fuga.
  2. Repararla. Lo más habitual son las uniones abocardadas (el extremo ensanchado del tubo de cobre que se aprieta con una tuerca), las tuercas de la unidad exterior o una batería picada, es decir, el intercambiador con un agujero diminuto por corrosión.
  3. Hacer vacío. Con una bomba de vacío se saca del circuito el aire y la humedad. Si se salta este paso, la humedad se queda dentro y acaba dañando el compresor.
  4. Cargar por peso. La cantidad exacta de gas viene en la placa del equipo. Se pesa y se carga esa cifra. Cargar "a ojo" mirando presiones es la forma de dejar el equipo mal ajustado.

Cuando alguien te propone "echarle un poco de gas" sin pasar por estos pasos, lo que te están ofreciendo es una solución que dura hasta la siguiente fuga.

La ley y el gas que lleva tu equipo

El refrigerante es un gas fluorado. Solo puede manipularlo personal con el certificado de manipulación de gases fluorados, y el gas que se recupera de un equipo hay que entregarlo a un gestor autorizado: no se suelta al aire.

Además, la normativa obliga a reparar las fugas, no a rellenar sin más. Que alguien te ofrezca recargar sin buscar la fuga no solo es mala técnica: va en contra de lo que se exige.

No todos los gases tienen el mismo futuro. Esta tabla resume lo que te encontrarás:

GasDónde lo encuentrasQué se puede hacer
R22Equipos antiguosYa no se puede recargar. Si pierde gas, toca sustituir el equipo
R410AMuchos equipos de hace unos añosSe sigue pudiendo usar en mantenimiento y reparación
R32Los equipos actualesGas vigente, con recarga y mantenimiento normales

Para saber cuál lleva el tuyo, mira la placa de características de la unidad exterior: el tipo de gas y la carga figuran ahí.

Una cosa más sobre el coste. El gas refrigerante paga un impuesto específico, y por eso cuesta más de lo que mucha gente espera. Es otra razón para no tirarlo: perder gas por una fuga sin reparar es perder dinero dos veces.

Desconfía de la "recarga de gas" a precio cerrado

Si ves anunciada una "recarga de gas" con un precio fijo y sin diagnóstico previo, desconfía. Una recarga honesta depende de cuánto gas falta, de dónde está la fuga y de qué hace falta para repararla. Esos datos no se conocen hasta que alguien ha mirado el equipo.

Un precio cerrado sin diagnóstico suele significar una de dos cosas: que se rellena sin reparar, o que lo que no se dice se cobra aparte.

Cuándo compensa sustituir, y cómo trabajamos

Reparar no siempre es la mejor opción. Conviene plantearse cambiar el equipo en estos casos:

  • Tiene R22. No se puede recargar, así que cualquier fuga sin arreglo posible es el final del equipo.
  • Batería picada en un equipo viejo. Cambiar el intercambiador puede costar casi lo que un equipo nuevo.
  • Marca blanca sin repuestos. Si no hay pieza de recambio, no hay reparación posible.

Si estás en alguno de estos casos, lo sensato es hablar de un equipo nuevo con instalación y no de otra reparación. Si no lo estás, la reparación del equipo suele ser lo que mejor sale.

Así lo hacemos nosotros: trabajamos con técnicos propios, con el carné de gases fluorados. Antes de ir, te decimos cuánto cuesta la visita. Tras el diagnóstico, te damos el precio de la reparación. Y solo seguimos adelante si tú lo apruebas. Si el equipo no compensa repararlo, te lo decimos tal cual.

Qué hacer ahora

Si tu aire enfría menos, haz primero lo que no cuesta nada: limpia los filtros y comprueba que la unidad exterior no tiene nada tapándola. Si sigue igual, no pidas una recarga: pide un diagnóstico. Apunta el tipo de gas que figura en la placa y, si puedes, la potencia del equipo (la guía de frigorías, BTU y kW te ayuda a leerla).

Con esos datos, escríbenos por la página de contacto y te decimos qué vemos. Puedes repasar también lo que hacemos en servicios antes de decidir.

¿Tu caso no encaja con lo que has leído? Cuéntanoslo y te decimos qué haríamos.

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