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Equipos

Cuándo conviene sustituir el equipo en vez de repararlo

Edad, gas, coste de la avería y consumo: los criterios para decidir entre reparar o cambiar un aire acondicionado, y si se puede aprovechar la tubería.

Conviene sustituir el equipo cuando la reparación te deja con un aparato viejo, con una pieza nueva y con el siguiente fallo esperando a la vuelta. Los casos claros son tres: el equipo lleva R22, que ya no se puede recargar; la avería es una pieza cara en un equipo con muchos años; o es de marca blanca y la pieza que necesita no se consigue.

Fuera de esos casos, reparar suele ser lo razonable. Un equipo moderno al que le falla un condensador, un sensor o una tarjeta con recambio disponible casi siempre compensa arreglarlo. Todo depende de tres cosas: cuántos años tiene, qué se ha roto y si existe la pieza.

Edad y gas: los dos primeros criterios

La edad no sentencia un equipo por sí sola. Un aparato bien mantenido, con filtros limpios y revisiones al día, aguanta mucho más que otro igual abandonado. En la costa, además, el aire marino lo desgasta antes; si vives cerca de la playa, tienes más detalle en por qué el salitre acorta la vida del equipo.

Lo que sí hace la edad es cambiar la pregunta. En un equipo reciente te preguntas si compensa la reparación. En uno muy veterano te preguntas cuánto más va a durar después de arreglarlo, y si la próxima avería está ya esperando.

El gas refrigerante que lleva tu equipo es muchas veces lo que decide. Mira la placa de características de la unidad exterior:

GasSituaciónQué implica
R22Equipos antiguosYa no se puede recargar. Si pierde gas, hay que sustituir
R410AEquipos de hace unos añosSe puede reparar y mantener con normalidad
R32Equipos actualesGas vigente

Con R22 la conclusión es sencilla: si hay una fuga, no hay arreglo con recarga posible. Cómo funciona una recarga bien hecha y por qué el gas no se gasta lo explicamos en recargar el gas del aire acondicionado.

Avería cara o marca blanca sin repuestos

Hay averías que, en un equipo con muchos años, rara vez compensan:

  • El compresor. Es el corazón del equipo. Cambiarlo es una de las reparaciones más costosas, y en un equipo veterano el resto de piezas tiene también muchos años de uso.
  • La placa electrónica. En equipos de marcas conocidas suele haber recambio, y cambiarla es razonable. Pero si el modelo ya no se fabrica, no la encuentras.
  • La batería picada. La batería es el intercambiador, ese radiador de aletas que hay dentro de la unidad. Con el tiempo y la humedad se corroe y se agujerea. Repararla es complicado y la fuga suele reaparecer.

Una regla práctica: si la reparación supone una parte importante de lo que costaría un equipo nuevo, ya no es una buena inversión. Para saberlo hace falta que alguien mire el equipo, ponga precio a la reparación y te lo diga con claridad.

Y luego están los equipos de marca blanca, sin fabricante conocido detrás, que se vendieron muy baratos y que hoy no tienen recambios. Cuando se estropea la placa, no hay placa. Y cuando no hay pieza, no hay reparación posible.

En esos casos no hay mucho que pensar: lo sensato es sustituir el equipo por uno nuevo con instalación, en lugar de buscar una pieza que no existe.

Consumo: arranque y parada frente a inverter

Los equipos antiguos suelen ser de tipo arranque y parada: funcionan a plena potencia hasta alcanzar la temperatura, se apagan, y vuelven a arrancar cuando sube. Esos arranques son lo que más consume y lo que más desgasta.

Un equipo inverter actual regula su potencia: trabaja suave, de forma continua, y no arranca a pleno rendimiento cada vez. La diferencia se nota en la factura y en el confort, con una temperatura más estable y menos ruido. Cómo se mide ese consumo, con tus propios datos y sin cifras mágicas, lo explicamos en cuánto consume un aire acondicionado.

Qué pasa con el equipo que se retira

Quitar el equipo viejo no es descolgarlo y tirarlo. El circuito lleva gas fluorado y hay que sacarlo antes de desmontar nada:

  1. Recuperación del gas con máquina. Un técnico con certificado de gases fluorados conecta una máquina de recuperación y extrae el gas del circuito, sin soltarlo al aire.
  2. Entrega a un gestor autorizado. El gas recuperado y el equipo retirado se entregan a una empresa de gestión de residuos autorizada.
  3. Retirada del aparato. Solo después se desmonta la unidad.

Si alguien te propone retirar el equipo viejo sin recuperar el gas, no es un ahorro: es una irregularidad.

Reutilizar la tubería existente

La tubería de cobre que ya está puesta entre las dos unidades es lo más caro y lo más engorroso de cambiar, sobre todo si va empotrada. A veces se puede aprovechar. Se puede reutilizar cuando:

  • Los diámetros son compatibles con el equipo nuevo.
  • El cobre está en buen estado, sin golpes ni aplastamientos.
  • El aislamiento está entero, no deshecho ni reseco.
  • Se limpia el circuito y se prueba a presión con nitrógeno para comprobar que no hay fugas.

No se reutiliza cuando el gas nuevo es incompatible con la instalación vieja, cuando la tubería está dañada, o cuando el aislamiento está hecho polvo. Meter un equipo nuevo en una tubería dudosa es la forma de que la primera fuga llegue pronto. La decisión se toma con la tubería a la vista, no a ojo.

Qué hacer ahora

Mira la placa de la unidad exterior y apunta el gas, la marca y el año si figura. Con eso, pide una revisión: te decimos el precio de la visita antes de ir, y tras el diagnóstico el de la reparación, sin compromiso de seguir adelante. Si el equipo no compensa, te lo decimos tal cual, y te explicamos si la tubería se puede aprovechar antes de hablar de un equipo nuevo.

¿Tu caso no encaja con lo que has leído? Cuéntanoslo y te decimos qué haríamos.

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